Lily Anzueto: La nueva realidad de una campeona

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Una extensa trayectoria tiene en su haber Lily Anzueto, la campeona chiapaneca de natación. Durante casi toda su vida se ha entregado a los entrenamientos, a la disciplina, a superar los nervios en cada competencia, a obtener resultados importantes.

Ha ganado más de 10 campeonatos nacionales y ha sobresalido también en eventos internacionales. Australia y Sevilla son algunos de los escenarios donde ha dejado muestra de su talento. El poder de sus brazadas como sello de identidad a lo largo del tiempo. Fue también seleccionada nacional en al menos una docena de ocasiones.

En la actualidad su vida es otra. Ahora Lily tiene 43 años de edad, es madre de dos hijos a quienes dedica sus energías y trata de transmitir los conceptos de lealtad, honestidad y trabajo duro que sus padres, los profesores Amanda Moguel y Salvador Anzueto le han transmitido.

Lily platicó para Portavoz lo que ahora es su vida después de más de 20 años dedicada en cuerpo y alma al deporte y a su profesión. Nos recibió en la sala de trofeos del Club El Delfín, escuela de nado fundada por sus padres hace casi 44 años. En el recinto hay fotos de ella nadando en competencias de antaño, ahí están solamente algunos de los muchos trofeos y medallas que ha obtenido.

Muestra su acostumbrada sonrisa al afirmar que en esta nueva etapa de su vida es una mujer plena, que disfruta de la familia que formó junto al periodista Jesús Ortega. “En el plano familiar soy muy afortunada.”

“En el plano profesional también, me apasiona lo que hago en El Defín. Me gusta, lo disfruto y ahorita en este 2019, Lily es una mujer plena, feliz en todos los sentidos”. Su vida ha cambiado, pero su esencia jovial y amable persiste.

Actualmente se desempeña como coordinadora del departamento pedagógico y administrativo del club. En esas albercas forjó su carrera deportiva. El club abrió sus puertas cuando ella tenía un año de edad. Apenas había un chapoteadero. Así comenzó la historia de la escuela de natación más importante del estado.

Para Lily, nadar primero fue un juego, con el tiempo se volvió su forma de vida. Es algo que el cuerpo le pide, entrar al agua, nadar. Es algo inevitable.

Sus brazadas la hicieron llegar lejos, obtener decenas de preseas en torneos y competencias tanto de aguas abiertas como en pruebas de piscina. Hoy sigue ligada al deporte, todavía participa en eventos pero con menor frecuencia que antes. Su próxima competencia será en febrero.

“El año pasado nadé dos veces, nadé la ruta del Arrecife en febrero y nadé en Tziscao y aquí en las competencias locales de alberca y este año ya estoy nadando, ya estoy activa porque el 22 de febrero voy de vuelta a la ruta del Arrecife”.

Las prioridades han cambiado. En esta etapa de su vida le es imposible enfocarse al cien por ciento en el aspecto deportivo.”Pero sí, mínimo unas tres veces a la semana, unos 40 minutos sí me meto a nadar porque mi cuerpo lo necesita”.

Lily fue enseñada a tener disciplina, eso y el amor por lo que hace son algunas de las grandes herencias que ella y sus hermanas Mónica, Rocío y Sandra han recibido de sus padres, dos destacados atletas de antaño, eternos promotores de la natación.

Con ese sentido de orden que tiene su vida, reparte perfectamente los tiempos de tal manera que no descuide ninguna de sus ocupaciones. “Tienes que cubrir todas las áreas de tu vida para que realmente te sientas plena”.

Hace años encontró el amor en el reportero que cubrió infinidad de veces sus peripecias, sus logros, sus retos. Jesús es ahora su compañero de vida, con quien comparte el reto de formar en sus hijos a dos personas autosuficientes y disciplinadas.

“No puedo enfocarme al cien por ciento en los niños porque creo que necesitan ser autónomos, ser ellos mismos. Eso es importante, que sin que esté mamá, ellos puedan hacer sus cosas”.

La de Lily ha sido una vida que hoy ella misma define con la palabra “plena”. “Viendo hacia atrás, a veces uno no puede creer que tanto haya recorrido en su vida. Tuve el apoyo de la maestra Amanda, que es mi mamá, y el apoyo incondicional de mi papá”.

En las paredes del salón de trofeos del club El Delfín está escrito varias veces el nombre completo: “Lily Anzueto Moguel”, está en la lista de campeones nacionales chiapanecos surgidos de las filas de ese club. Lily está más de 10 veces, igual que en la lista de seleccionados nacionales. En solitario aparece también en el distinguido lugar de los campeones mundiales.

Lily Anzueto, ahora con su propia familia, sigue cerca de su deporte favorito, el que le ha dado sentido a su vida.

(Texto: Óscar Aquino / Fotos: Jacob García)

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